Agua: geoestrategia, poder y luchas

En las antípodas de México, en Sicilia, el agua es un nuevo juego de poder en las manos de la mafia y de algunos políticos poco escrupulosos. En mayo de 2002, para hacer frente a las penurias de agua en la isla -que provocaron motines y que dieron lugar a procesiones religiosas en muchas ciudades- el gobierno creó un servicio encargado de administrar las presas, fletar navios de desalinización del agua de mar para dar respuesta a las urgencias, crear o reparar canalizaciones y conceder indemnizaciones a los ganaderos y a los agricultores fuertemente golpeados por la sequía. Este organismo, de hecho, se tomó atribuciones que en principio correspondían al consejo regional, paralizado desde hacía meses por querellas políticas. Este contexto es eminentemente favorable a las actividades de la Cosa Nostra, de la Mafia. De hecho, la penuria parece organizada; escribe el Expresso de Roma: "Sin embargo, por doquier, en Sicilia hay agua. Hay incluso presas que podrían suministrar agua corriente a provincias durante veinticuatro horas. Pero nunca funcionan; tal es el caso de la presa de Gibbesi, a un cuarto de hora de Ravanusa", donde operan los "aguadores", como en los viejos tiempos. Y el periódico romano se pregunta:
"¿A quién beneficia esa situación? A todos, excepto a los usuarios y a los consumidores. En primer lugar, a los políticos y a su clientela: en Sicilia hay 451 establecimientos, instituciones, consorcios, empresas públicas que administran la distribución del agua. Multiplicad este número por el número de presidentes, directores, miembros de consejo de administración, obreros, vigilantes, y tendréis una idea de lo que es una economía de subsistencia basada en un disfuncionamiento crónico. Además, están las empresas privadas". La Mafia hace tiempo que reina en la distribución del agua, explica Domenico Sabatino, del Comité para el Contrato Mundial del Agua Local. "En los años 1950, una buena parte de los que negociaban con agua estaban a sueldo de la Mafia y en los años 1970, muchos de los pozos que pertenecían a las familias... fueron incautados. A continuación, una serie de leyes hizo aún más difíciles los negocios de la Cosa Nostra", y el artículo en el Expresso concluye: "En cuanto a saber, entre toda esa gente que hace dinero gracias al agua, quién paga su diezmo a la Mafia y quién se niega, nadie os lo dirá jamás".
En Túnez, también, la llegada del agua corriente a algunas zonas del país es financiada mediante donativos y debidamente grabada en mármol a la entrada de estas zonas, como "realización del Presidente". Sin embargo, es raro que saneamiento y suministro de agua potable vayan de la mano. No obstante, el 80% del agua suministrada se encuentra en las aguas residuales.

El arma del agua

Los terrenos anegados del delta del Nilo permitieron a los bachmuritas cristianos escapar a la islamización de Egipto. Muchos no-musulmanes fueron arruinados por los impuestos sobre el agua exigidos en nombre de la ley islámica, en tanto que dhimmis. El dédalo de marismas con sus manglares, sus juncos y sus cocodrilos, será la fortaleza que mantendrá a distancia, durante la insurrección de 831-832, a los combatientes árabes poco familiarizados con ese entorno. Pero los dominados supieron utilizar también el arma del agua: para resistir a la ocupación francesa en 1881, los tunecinos sabotearon el acueducto que suministraba agua a la capital. "Se vieron obligados a recurrir a las cisternas que ya estaban fuera de uso, a racionar el agua... La existencia de una ciudad de más de cien mil habitantes se ve amenazada", se lamenta un diplomático.
Por su parte, Camal Ghittany, historiógrafo de El Cairo, asegura que los mamelucos en el siglo XIV, también utilizaron el agua para controlar los barrios turbulentos de la capital.
Bajo los otomanos y hasta los años 1920, Bagdad estuvo dividida socialmente por la crecida del Tigris: el río separaba los barrios ricos de los barrios pobres, regularmente inundados. Igualmente Shatt Al-Arab, confluencia del Tigris, del Eufrates y del Karun iraní y ecosistema fértil donde crecen los mayores palmerales del mundo (14 millones de pies) ha dado hospitalidad, siempre, a una civilización y una cultura particulares opuestas a Bagdad.


Continúa >>>