El sector agrícola: El mayor consumidor de agua

El sector agrícola es el mayor consumidor de agua, ya que utiliza un 65% del agua disponible, no sólo porque la superficie irrigada en el mundo ha tenido que quintuplicarse, sino porque no se cuenta con un sistema de riego eficiente, razón principal que provoca que las pérdidas se tornen monumentales. Le siguen el sector industrial, que requiere del 25%, y el consumo doméstico, comercial y de otros servicios urbanos municipales que requieren el 10%. Para el año 2015 el uso industrial alcanzará el 34% a costa de reducir al 58% los volúmenes destinados para riego y al 8% los destinados para otros usos. El consumo total de agua mundial se ha triplicado desde 1950, sobrepasando los 4,300 kmVaño, cifra que equivale al 30% de la dotación renovable del mundo que se puede considerar como estable.
Ante estas circunstancias muchas regiones del mundo han alcanzado el límite de aprovechamiento del agua, lo que los ha llevado a sobreexplotar los recursos hidráulicos superficiales y subterráneos, creando un fuerte impacto en el ambiente.

Aunque en las últimas dos décadas se ha logrado progreso sobre los distintos aspectos del desarrollo y la administración de los recursos hidráulicos, los temas de la calidad del agua son más serios de lo que se creía.
La mayor parte de la población mundial vive en cuencas compartidas, lo que implica una mayor competencia debida a los usos. 50 países de los cuatro continentes asientan más de tres cuartas partes del total de su población en las cuencas internacionales, lo que hace que el 47% de la población se encuentre en cuencas compartidas: 214 cuencas son multinacionales, incluyendo 57 en África, 58 en América, 48 en Europa y 51 en Asia.
Los países desarrollados han generado regulaciones y metodologías para una mejor gestión del recurso, no porque sean más precavidos, sino porque los problemas de contaminación de las aguas los comenzaron a enfrentar desde la época de los años 60 y 70, así tenemos que han logrado desarrollar alta tecnología y diversidad de metodologías para su conservación.

En este sentido, cabe mencionar que el 47% de la población, es decir, dos mil millones de personas, dependen de la cooperación de todos los países que comparten las cuencas para garantizar el suministro del agua en cantidad y calidad, y para su estabilidad ambiental.
El agotamiento del agua subterránea es la amenaza oculta para la seguridad de los alimentos. La oferta alimenticia de muchos países en desarrollo depende del agua subterránea que se utiliza para la irrigación. Si ese recurso no se administra de forma más sostenible, puede que algunas de las zonas más pobladas del mundo tengan que enfrentarse a una crisis profunda en el futuro.
El primer estudio IWMI sobre la escasez del agua (1998), puso de manifiesto que el agotamiento incontrolado de las capas acuíferas subterráneas representaba una seria amenaza para la seguridad de los alimentos en muchos países en desarrollo.

En esos países, el agua subterránea se ha convertido en el sostén principal de las actividades agroalimentarias. Sin embargo, ese valioso recurso no se está utilizando de manera sostenible. En los países en los que se depende del agua subterránea para la irrigación, el exceso de extracción de agua está provocando que los niveles freáticos de agua dulce estén descendiendo a un ritmo muy alarmante.
Las consecuencias derivadas de no intentar solucionar ese problema son potencialmente catastróficas, especialmente para las poblaciones más pobres, que son las que más padecen la escasez del agua. Problemas como el agotamiento debido a un exceso de extracción de este recurso, las inundaciones y la salinización causadas por un drenaje insuficiente o la contaminación, debida a las actividades intensivas agrícolas, industriales y de otro tipo, son algo habitual en estas zonas.
Los usos del agua se determinan de acuerdo a la ubicación geográfica del lugar, la economía que tiene, las actividades que realizan los miembros de la comunidad y el contexto cultural en el que se combinan cada uno de los aspectos anteriores.

A pesar de ciertas preocupaciones sobre la ineficiencia técnica del uso del agua en la agricultura, su productividad se incrementó por lo menos en 100% entre los años 1961 y 2001. El principal factor responsable por este incremento ha sido el aumento de los rendimientos. La importancia de las necesidades de agua para la producción de alimentos hace que cualquier pequeña ganancia relativa en este sector signifique una ganancia importante para otros usos. Por ejemplo, según las necesidades estimadas de agua per cápita en el año 2005, un incremento de la productividad del agua del 1% de la producción de alimentos genera un potencial de uso de agua de 24 1/d/cápita. Para producir el equivalente del abastecimiento doméstico de agua será necesaria una ganancia de 10% causada por la productividad del agua, lo cual requiere varios años para ser obtenido. Aproximadamente un 70% del agua disponible se utiliza para el riego, y las tierras de uso agrícola han aumentado desde los años 60 alrededor de un 12%, alcanzando actualmente los 150.000 millones de hectáreas.

A nivel mundial, las extracciones de agua utilizadas para riego se estiman actualmente en unos 2.000 a 2.555 km3/año.
El porcentaje de zonas irrigadas del total de tierras potencialmente irrigables era en 1999:
- En el mundo: 50%
- África subsahariana: 13%
- Asia del sur: más del 85%
A nivel mundial, el pastoreo y los cereales ocupan un 37% de la superficie total de tierras del mundo. Las malas prácticas de drenaje e irrigación causan la saturación y salinización de aproximadamente un 10% de la totalidad de las tierras irrigadas.