Uso industrial del agua

Se desconoce la demanda real de agua para cada una de las diferentes industrias; este desconocimiento está motivado por la dispersión geográfica de las mismas y la falta de controles estadísticos sistemáticos sobre el consumo del agua. La industria, que consume casi la cuarta parte del agua en las zonas desarrolladas, es una fuente potencial de contaminación por lo que sus relaciones con el medio ambiente han pasado por situaciones muy críticas. En la fase inicial de la industrialización, en la que se consideraba que la industria era el motor del desarrollo, las posibles afecciones ambientales no eran tenidas en cuenta, dando lugar a las continuas agresiones a la naturaleza.

Ante los efectos negativos de la contaminación, la sociedad exigió a la industria la puesta en práctica de medidas correctoras y el concepto de gestión medioambiental en la empresa se fue convirtiendo en un factor de competitividad. Actualmente, la protección del medio ambiente es uno de los componentes básicos del diseño de los nuevos procesos industriales que deben asegurar la sosteni-bilidad del sector con un comportamiento ambiental cada vez más exigente. Pero no solo es esa la vinculación de la industria con el agua, ya que el elemento unificador más importante entre los dos componentes es el uso abusivo del agua por parte de las empresas para optimizar su funcionamiento. El volumen anual de agua utilizada por la industria se elevará de los 752 km3/año en 1995 a una cifra estimativa de 1.170 km3/año en el 2025.


En este año se espera que el componente industrial represente un 24% del total de la extracción de agua dulce. Generalmente las industrias se abastecen de agua bien por captaciones propias, bien a través de la red municipal o algunas de ellas por los dos procedimientos. La industria necesita agua para usos muy diversos: agua de proceso, agua para producción de vapor y agua caliente, agua de refrigeración, agua de limpieza y agua para servicios sanitarios.
De estos servicios, el que más agua demanda a nivel global es el de refrigeración, pero es también el que menos exigencias presenta en cuanto a calidad, no requiriendo, en general, ningún tratamiento.

Contaminantes del agua de origen industrial

Los efluentes industriales son las aguas utilizadas en la fábrica que se han ido cargando de sustancias contaminantes al intervenir directamente en el proceso de fabricación (aguas de proceso), al arrastrar residuos adheridos a equipos o instalaciones (aguas de limpieza o aguas pluviales contaminadas), al ser utilizadas en usos sanitarios o al eliminar calor de procesos o equipos (aguas de refrigeración).

Las calidades de estos efluentes varían mucho de un sector industrial a otro y dentro de un mismo tipo de industria según el proceso empleado y la gestión del agua en la instalación. Unos 300-500 millones de toneladas de metales pesados, solventes, restos tóxicos y otros desechos de la industria se van acumulando año tras año. Las industrias que utilizan materias primas orgánicas son las que más contribuyen a la carga de contaminantes orgánicos, siendo el sector de alimentación el que más contamina.


Más de un 80% de los desechos peligrosos del mundo se producen en los Estados Unidos y en otros países industrializados. En los países en desarrollo, un 70% de los desechos industriales se vierten al agua sin tratamiento, contaminando así el agua disponible.

El uso eficiente del agua y el reuso de grandes volúmenes de agua residual tratada proveen el abastecimiento para un amplio rango de propósitos industriales, agrícolas y recreativos. En el pasado, la mayoría de los efluentes tratados simplemente se descargaban al lecho de la corriente más cercana, donde creaban corrientes perennes en canales efímeros o se mezclaban con el flujo de las corrientes naturales.

Si se reusa, el efluente de las plantas de tratamiento puede generar ingresos para el municipio que trata el agua y también conservar los disminuidos recursos acuáticos. La aplicación al suelo de los efluentes del tratamiento secundario es el método más común de reuso del agua residual. Esto puede afectar la calidad del agua subterránea si las concentraciones de contaminantes como nitratos o metales pesados en el efluente exceden los requerimientos de nitrógeno de los cultivos irrigados o la capacidad de absorción de las capas subyacentes del suelo. Si la calidad del efluente es tal que los cultivos regados remueven completamente los contaminantes contenidos en el agua residual, un porcentaje del agua recarga el manto acuífero con agua limpia.