Agua embolsada
Una de las nuevas tecnologías capaz de rivalizar con los grandes buques cisterna como medio para el transporte de agua dulce en gran escala de un continente a otro es la fabricación de grandes bolsas herméticas preparadas para ser arrastradas por remolcadores. Según Medusa, una empresa afincada en Canadá y especializada en la investigación y el desarrollo de esta tecnología, sería posible producir una bolsa de agua con la capacidad de carga de cinco superpetroleros y un coste que apenas superaría el 1,25 % de estos últimos. Si se demuestra que esta nueva tecnología del agua embolsada es eficiente, los superpetroleros con capacidad de carga de 400.000 metros cúbicos de agua dejarían de ser económicos. Según Medusa, el objetivo es producir bolsas de agua con una capacidad muy superior a la de los seperpetroleros: de entre 500.000 y 3.000.000 de metros cúbicos. (Cada metro cúbico de agua equivale a 908 litros de agua.) Es más, las bolsas de agua pueden ser arrastradas por remolques convencionales o por el tipo de barcos utilizados en las perforaciones petrolíferas de costa afuera, con pequeñas modificaciones. Según Medusa, esta tecnología puede desarrollarse para responder a necesidades específicas. El tamaño y la forma de las bolsas de agua pueden adaptarse con flexibilidad a las más diversas situaciones, teniendo en cuenta factores como el material de que están hechas, los costes del traslado a remolque, las cantidades anuales que se van a suministrar, y hasta las características de la costa de la ruta de distribución. Según Medusa, una unidad de bolsas de agua con una capacidad de carga de 1.750.000 metros cúbicos podría adoptar una forma aerodinámica: superficies lisas tanto en el fondo como en la parte alta, 650 metros de longitud por 150 metros de anchura y 22 metros de altura. Ahora bien, teniendo en cuenta que una bolsa de agua de tales dimensiones necesita ser más investigada y probada antes de estar preparada para la producción, Medusa decidió concentrar su trabajo durante el año 2000 en la producción de unidades menores, con capacidades de carga de aproximadamente 100.000 metros cúbicos.
Mientras tanto, varias empresas han empezado ya a especializarse en el uso de esta nueva tecnología para la exportación de agua a granel. En el Reino Unido, The Aquarius Water Transportation Co. empezó a suministrar agua dulce utilizando bolsas de poliuretano arrastradas por remolcadores. La flota de bolsas de la compañía se compone de ocho bolsas de 720 toneladas de agua de capacidad y dos bolsas de 2.000 toneladas de capacidad (lo que equivale a dos millones de litros). Aquarius, entre cuyos inversores corporativos se encuentra el gigante del servicio del agua Suez, ha estado suministrando agua a las islas griegas utilizando la tecnología de las bolsas de agua. Las bolsas de poliuretano se fabrican en el Reino Unido, donde son sometidas a diversas comprobaciones y son aprobadas por una agencia independiente del gobierno. Además de las bolsas utilizadas para transportar agua hacia el Mediterráneo, Aquarius utiliza las bolsas de mayor capacidad, las de dos millones de litros, para suministros a corta distancia. Aunque se han diseñado bolsas de capacidad diez veces superior, para producirlas se necesitaría invertir más dinero, razón por la cual Aquarius no ha comprado ninguna de ese tamaño. Sin embargo, la compañía prevé que su mercado de embarques de bolsas de agua superará pronto los 200 millones de toneladas cúbicas al año, y la compañía trata de asegurarse contratos en otras islas del Mediterráneo, en Israel y las Bahamas.
En Noruega, la Nordic Water Supply Co. ha desarrollado una bolsa de agua resistente al agua de mar y a los rayos ultravioleta hecha de poliéster revestido por ambas partes con una mezcla polimerizada. Desde el año 2000, Nordic ha utilizado este tipo de bolsa para transportar agua potable desde el puerto turco de Antalya hasta el norte de Chipre. Las bolsas de Nordic, que son mayores que las utilizadas por Aquarius, miden 160 metros de longitud y tienen una capacidad de 19 millones de litros de agua dulce. Sometidas a prueba para que tengan una vida útil de por lo menos un año, estas bolsas han sido diseñadas respondiendo a las condiciones climáticas tormentosas del mar del Norte. Sin embargo, en diciembre de 2000 Nordic perdió una de las bolsas que transportaba a una distancia aproximada de cinco millas de la costa de Chipre. La compañía superó el incidente y, en 2001, continuó firmando contratos para transportar agua a granel en bolsas en Grecia Oriente Medio, Madeira y el Caribe.
Terry Spragg, un empresario instalado en California, ha sido pionero en la utilización de otro método para transportar agua en bolsas. Convencido de que resulta más económico transportar grandes cantidades de agua con un remolcador que pequeñas cantidades con diversos remolcadores, Spragg ha desarrollado un método de transporte basado en la idea del tren de bolsas, que le permite remolcar hasta 50 bolsas más pequeñas (cada una de ellas con una capacidad aproximada de 17.000 metros cúbicos). Con la ayuda de ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts y de la empresa CH2M-Hill Co., Spragg ha diseñado lo que la revista Water Resources describe como «un sistema de cremallera de resistencia extraordinariamente elevada que conectará las bolsas por medio de un manguito de tejido no estanco que puede llenarse de agua de mar y expulsarla gradualmente para aligerar las tensiones producidas por el movimiento diferencial entre las bolsas por efecto del arrastre». Mientras trata de solucionar los numerosos problemas técnicos que comporta el arrastre de un tren de bolsas de agua por el mar, los contratos de Spragg se han centrado en el transporte de agua desde las regiones del norte hacia el sur de California.
En este momento, la tecnología de las bolsas de agua está dando todavía sus primeros pasos y nadie puede asegurar que un día vaya a ser económica y ecológicamente viable. Aunque algunos gobiernos, como el de Turquía, han mostrado mucho interés en el transporte del agua por medio de bolsas, será necesario invertir más dinero antes de que esta tecnología esté en condiciones de sustituir ventajosamente a los superpetroleros. Como modalidad de transporte de agua en gran escala, las bolsas de agua son mucho más limpias y seguras que los superpetroleros, aunque esto no las convierte necesariamente en ecologicamente seguras. Mientras sigamos extrayendo el agua dulce de su ubicación natural, tendremos que contar con repercusiones medioambientales negativas.