Agua embotellada

El método de exportación de agua que está empezando a tener éxito es el agua embotellada. Es una de las industrias de crecimiento más rápido y menos regulado del mundo. En la década de 1970, el volumen anual de agua embotellada y comercializada en el mundo fue de aproximadamente 1.000 millones de litros. En el año 1980 se habían alcanzado ya los 2.500 millones de litros y, al final de esa misma década, se consumieron en los diversos países del mundo 7.500 millones de litros de agua embotellada.

En los últimos cinco años el volumen de ventas de agua embotellada se ha disparado: en el año 2000 se embotellaron y vendieron 84.000 millones de litros de agua en todo el mundo. Es más, una cuarta parte de toda el agua embotellada se comercializó y consumió fuera de su país de origen.


Entre las aguas que se comercializan con nombre de marca están Perrier, Evian, Naya, Poland Spring, Clearly Canadian, La Croix, Purely Alaskan, y muchas más. Nestlé es la empresa líder del mercado mundial del agua embotellada, con no menos de 68 marcas, incluidas Perrier, Vittel y San Pelle-grino. Como dice un antiguo presidente de Perrier: «Me chocó... que todo lo que uno tenía que hacer era recoger el agua del suelo y después venderla a un precio superior al del vino, la leche o, incluso, del petróleo».

Si bien es verdad que las ventas de agua embotellada pueden responder en parte a una actitud afectada del consumidor occidental, Nestlé ha logrado ensanchar la cuota de mercado del agua embotellada en los países no industrializados, donde el agua segura del grifo o no existe o es rara. En estos países, su principal línea de productos es Nestlé Puré Life, un agua de grifo purificada barata a la que se le han añadido algunos minerales. Comercializada den^ tro de un programa de «salud básica», Nestlé Puré Life se ha vendido bien en Pakistán y Brasil, mientras que en países como China, Vietnam, Tailandia y México, la misma empresa ha vendido otros productos de agua embotellada.


Para el año 2000, se ha calculado que las ventas mundiales de agua embotellada rondaron los 22.000 millones de dólares. Sin embargo, esta cifra se queda pequeña si la comparamos con la presentada por la agencia estadística Euromonitor, que señala que ese mismo año las ventas globales de agua subieron a 36.000 millones en 53 países. Independientemente de cuál sea la cifra que se utilice como punto de referencia, la industria del agua embotellada ha crecido a un ritmo sorprendente.

Además de Nestlé, se han convertido en suministradores de agua embotellada otros gigantes de la industria global alimentaria y de bebidas, entre otras, Coca-Cola, PepsiCo, Procter & Gamble y Danone. Con la entrada de los gigantes de las bebidas no alcohólicas, se espera que el crecimiento del mercado se acelere más aún. PepsiCo es la empresa que actualmente va en cabeza con su marca Aquafina, mientras que Coca-Cola ha lanzado un producto norteamericano con el nombre de Dasa-ni, al tiempo que continúa comercializando su marca internacional, Bon Aqua.


Curiosamente, en contraposición con la imagen publicitaria de «agua pura de fuente» que pretende transmitir la industria, el agua embotellada no es siempre más sana que el agua del grifo, y en ciertos casos es incluso menos sana. Tal fue la conclusión del estudio hecho público en marzo de 1999 por Natural Resources Béfense Council (NRDC), con sede en Estados Unidos, que afirmaba que una tercera parte de las 103 marcas de agua embotellada investigadas contenían determinados niveles de contaminación, incluidos rastros de arsénico y E. coli. Según este mismo estudio, una cuarta parte de toda el agua embotellada procede actualmente del grifo, aunque posteriormente sea sometida a ulteriores procesos de purificación y en muchos países el agua embotellada como tal está sometida a controles menos rigurosos y debe conformarse a estándares de pureza menos elevados que el agua del grifo.

Citamos textualmente el informe de NRDC: «Una de las marcas de «acma de fuente" [...] precedía en realidad del pozo situado en un aparcamiento industrial, cerca de un peligroso vertedero de basura. Periódicamente mostraba niveles de contaminación química por encima de los estándares de la Food and Drugs Administration (EDA)».

 


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