Más alertas rojas
Según datos de las Naciones Unidas, 31 países del mundo se enfrentan en este momento a problemas de suministro y escasez de agua. Más de 1.000 millones de personas carecen de agua limpia para beber y casi 3.000 millones no tienen acceso a los servicios sanitarios. Para el año 2025 el mundo tendrá 2.600 millones más de habitantes que en la actualidad, pero, como mínimo, dos tercios de esas personas vivirán en condiciones de grave escasez de agua, y un tercio carecerá absolutamente de agua. La demanda del agua superará en un 56 % la disponibilidad de la misma.
A muchos de nosotros, que hemos vivido la mayor parte de nuestras vidas en alguno de los países industrializados del Norte, tal vez nos resulte difícil imaginar una situación de escasez total de agua. Hemos vivido con suministros estables la mayor parte de nuestras vidas y hemos utilizado el agua con prodigalidad. Pero, al ritmo actual de uso, terminaremos teniendo problemas de suministro.
En un momento en que aumenta el consumo de agua debido a fenómenos como la creciente industrialización, la intensificación de la agricultura y el crecimiento de población, los recursos acuáticos se están agotando a un ritmo acelerado. Las sobreexplotaciones de los acuíferos, la urbanización masiva y la contaminación incontrolada están mermando las reservas de agua con que puede contar el mundo, precisamente cuando más agua necesitaríamos ahorrar.
Y, como veremos en otras páginas de www.el-agua.com.es, la pérdida de humedales, los desechos tóxicos y otras formas de deterioro medioambiental están amenazando las inestimables reservas de agua que todavía le quedan al mundo en estos momentos. Simplemente, no es posible exagerar la crisis de agua dulce que hoy sufre nuestro planeta. La alarma está sonando. ¿La escucharemos a tiempo?