Desagües tóxicos: aguas fecales y productos químicos
La amenaza aislada más poderosa contra las especies de agua dulce es la contaminación provocada por miles y miles de fábricas, centros agrícolas industriales y ciudades que vierten o dejan pasar pesticidas, fertilizantes y herbicidas (incluidos los nitratos y fosfatos), bacterias, residuos médicos, productos químicos y radiactivos en nuestra agua. Con estos desechos, el agua recibe abundante materia orgánica y un exceso de nutrientes, tales como nitrógeno y fósforo, los cuales crean algas, que a su vez se apoderan del oxígeno del agua. Además, estos desechos transportan bacterias patógenas, como el Cryptosporidium, y sedimentos que deterioran el habitat. El ritmo con que las algas consumen el oxígeno se denomina «demanda biológica de oxígeno» (DBO), y se utiliza para medir la contaminación. Todo el proceso se designa con el término «hipertroficación» o «eutroficación galopante».
Algunos contaminantes llegan al agua a través del aire. Penetran en la atmósfera procedentes de las chimeneas industriales y de los tubos de escape de los vehículos. La lluvia acida se produce cuando algunos de estos gases industriales, como el azufre y los óxidos de nitrógeno, se disuelven en la lluvia al caer. Esta lluvia termina mezclándose con el agua superficial, que a su vez adquiere un grado mayor o menor de acidez y mata el lago y cuanto en él se encuentra. En algunos lagos canadienses la lluvia acida ha provocado la pérdida del 40 % de las especies de peces. Sin embargo, como señala E. C. Pielou, la lluvia acida no es la única causa de la acidez del agua superficial. El drenaje ácido de las minas de carbón y de minerales produce sulíuros, utilizados para producir comercialmente ácido sulfúrico. Desgraciadamente, estos sulfuros también se combinan naturalmente con el oxígeno y el agua y filtran ácidos sulfúricos del suelo en los lagos y corrientes.
Los contaminantes penetran por múltiples vías en el agua del subsuelo. Entre las fuentes de contaminantes del agua subterránea podemos mencionar, por ejemplo, los depósitos de gasolina y los estanques municipales de aguas fecales agujereados, los vertederos municipales, los lotes de comida en mal estado, el material de desecho de las minas, las rupturas de fosas sépticas, las fugas de petróleo, el drenaje de pesticidas, e incluso la sal que en ocasiones se esparce por las carreteras. Los contaminantes forman lixiviados, que el agua de la lluvia arrastra y termina mezclando con el agua subterránea. La, polución afecta en mayor grado a los acuíferos permeables, ya que puede penetrar en ellos más fácilmente y extenderse rápidamente por la capa freática. Algunos de los contaminantes, como la gasolina, son menos pesados que el agua y sobrenadarán en el agua del acuífero o en un río subterráneo. Desde ahí, filtrarán benzina y otras sustancias químicas por todo el acuífero. Paralelamente, los líquidos pesados contaminantes se hundirán en el mismo acuífero, hasta asentarse en el fondo.
Algunos de estos contaminantes pesados son muy resistentes. Por ejemplo, un bidón estándar de 200 litros del disolvente aceitoso industrial tricloroetileno habría que disolverlo en aproximadamente 60.000 millones de litros de agua para que resultara inocuo. Otro contaminante pesado letal es el metil 3-butil (MTBE), un aditivo de la gasolina a base de me-tanol. Aunque se sabe que algunas gotas de MTBE pueden contaminar todo un acuífero de tamaño medio, este contaminante químico se ha filtrado en más de 10.000 pozos del estado de California.
La revista National Geographic informa que en Estados Unidos se utilizan cada año unos 500 millones de kilos (1.000 millones de libras) de herbicidas e insecticidas, la mayor parte de los cuales terminan depositándose en los diversos sistemas de agua del país. Contaminantes como éste hacen que casi el 40 % de los ríos y las corrientes de agua de Estados Unidos resulten peligrosos para pescar, nadar o beber, y los peces y otras formas de vida salvaje acuática se han convertido en portadores vivientes de desechos tóxicos. El 37 % de los peces de agua dulce está en peligro de extinción, el 64 % de los cangrejos de río y el 40 % de los anfibios están amenazados, y el 67 % de las almejas de agua dulce se han extinguido o corren peligro de extinguirse. «En todas y cada una de nuestras cuencas fluviales del oeste tenemos ecosistemas en vías de destrucción», afirma la Comisión del Sierra Club para el río Colorado.
A lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México la gente trabaja por sueldos increíblemente bajos en la elaboración de productos para los mercados mundiales en zonas de libre mercado conocidas como la maquiladora. Estas áreas están repletas de desechos humanos e industriales, pero desgraciadamente sólo un tercio del agua residual y de las heces fecales que van a parar a los ríos y los arroyos cercanos reciben tratamiento descontaminante. Como resultado, un grupo medioambiental califica esta frontera de "vagina" (love canal) de 3.400 kilómetros». En su libro The Corporate Planet, Josh Karliner describe la destrucción de los sistemas de agua dulce de la región. Por arrastrar más de cien sustancias químicas tóxicas, los funcionarios de Sanidad de Estados Unidos advierten a los habitantes de la zona que ni siquiera se acerquen a las aguas letales del New River, que corre desde la Baja California (México) hasta el Imperial Valley (Estados Unidos). Un estudio del gobierno ha comprobado que el 75 % de las fábricas de la maquiladora vierten desechos tóxicos directamente en los ríos y arroyos de la zona. A pesar de todo, muchas familias viven en esta área al lado de ríos saturados de venenosos desechos industriales, de basuras, residuos industriales e incluso de los esqueletos de los animales que han muerto al beber el agua contaminada.