Desaparición de zonas húmedas

A lo largo y lo ancho de Norteamérica, las zonas húmedas han actuado como barreras de control de la erosión y han ofrecido entornos favorables para la vida de peces y anfibios y lugares de descanso para las aves migratorias. Constituyen una parte esencial del habitat del 95 % de todos los peces que se comercializan en el continente y un santuario para más de la mitad de las especies de pájaros en peligro de extinción.

Según la Audubon Society, en la actualidad su función es equiparable a la que cumplen las selvas vírgenes tropicales, por la diversidad de especies que acogen. Los humedales, por una parte, actúan como esponjas que recogen el agua de las lluvias extraordinarias y del deshielo de la nieve, que de otro modo podrían provocar inundaciones, y, por otra parte, funcionan como auténticos ríñones de la naturaleza, filtrando impurezas y fertilizantes antes de que estos residuos indeseados alcancen lagos y ríos.

Una vez purificada el agua, las zonas pantanosas y las ciénagas actúan como depósitos de agua dulce. Y en términos estrictamente económicos, cada hectárea de terreno pantanoso vale 58 veces más que una hectárea de océano, porque los humedales protegen especies en peligro de extinción y peces comercialmente valorados.


El sentido común aconsejaría que un recurso tan valioso se cuidase y protegiese. En realidad, casi la mitad de las zonas pantanosas del mundo se han perdido a lo largo del último siglo. En Asia, cada año se destruyen más de 5.000 kilómetros cuadrados para dar paso a la expansión industrial, la urbanización y el riego.

En Estados Unidos cada minuto se pierde una hectárea. En la zona continental de Estados Unidos en su conjunto han desaparecido más de la mitad de los humedales. California ha perdido el 95 %, y Florida, un área en rápido crecimiento, ha destruido una extensión de zonas pantanosas mayor que Massachusetts, Delaware y Rhode Island juntos. Como resultado, las poblaciones de aves migratorias y aves acuáticas han bajado de 60 millones en 1950 a simplemente 3 millones en la actualidad. Y los humedales con una mayor diversidad biológica son precisamente los más degradados, por ser los que colocan en situación de riesgo a más especies y formas de vida salvaje.


En Canadá, el experto en temas del agua Jamie Linton ha descrito la historia perturbadora de la desaparición progresiva de un sistema de agua. En un estudio realizado para la Federación Canadiense de Vida Salvaje, Linton señaló que la zona atlántica de Canadá había perdido el 65 % de sus humedales, el sur de Ontario ha destruido el 70 %, las praderas han perdido el 71 %, y en el delta del río Fraser en el sur de Columbia Británica, nada menos que el 80 % ha desaparecido para siempre. Estas historias no son únicas. Los humedales cubren sólo el 14 % del área terrestre de Canadá, y la mayor parte se ha perdido en beneficio de una urbanización caótica y de una agricultura a escala industrial.


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