El agua tóxica en el mundo
La mayor parte de las vías de agua se enfrentan actualmente con el amplio abanico de problemas derivados de la contaminación tóxica industrial moderna, y no parece que las cosas vayan a parar aquí. Según la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (UNIDO), es probable que en el año 2025 la actividad industrial consuma el doble de agua que en la actualidad; por su parte, la contaminación industrial se multiplicará probablemente por cuatro. Las aguas fecales no tratadas están afectando también gravemente a las vías de agua en todo el mundo. En el Tercer Mundo, el 90 % de las aguas residuales siguen yendo a parar a los ríos y arroyos locales. En África, el lago Victoria está en peligro por el vertido de millones de litros de sustancias fecales y residuos industriales de las ciudades de los países del entorno —Kenia, Tanzania y Uganda—, y las reservas de peces de los ríos Senegal
y Níger están a punto de desaparecer. En China, el 80 % de Jos grandes ríos están tan degradados que no son ya susceptibles de alimentar peces. Al río Yangtze van a parar cada día 40 millones de toneladas de residuos industriales y materias fecales sin tratar y el agua del río Amarillo está tan contaminada que no puede utilizarse ni siquiera para el riego. Los ríos de China tienen que hacer frente al problema de concentraciones masivas.de residuos humanos.
En la India, el Ganges y el Brahmaputra contienen igualmente altas concentraciones de bacterias y materias fecales, y en el río Yamuna las cloacas de Delhi vierten cada día cerca de 200 millones de litros de aguas fecales sin tratar. En la actualidad se considera que este último río sufre un daño irreparable. Otro tanto le sucede al río Damodar, saturado del fango tóxico procedente de las industrias asentadas en sus riberas. Después de China, la India alberga el agua más contaminada de Asia. El sagrado Ganges, donde millones de personas acuden para purificarse, es una cloaca al aire libre.
En Japón, la contaminación del agua proviene de los disolventes fuertemente clorados de la industria. En Yakarta, Bangkok y Manila, el vertido indiscriminado de emanaciones líquidas y residuos sólidos ha provocado episodios de cólera, fiebre tifoidea y otras enfermedades transmitidas a través del agua. El río Mekong, que nace en China y recorre Myanmar (antigua Birmania), Laos, Camboya y zonas de Tailandia y Vietnam, acoge todo tipo de residuos industriales y humanos.
En Europa oriental, es alarmante el número de ríos y lagos que están ecológicamente muertos o peligrosamente contaminados. Tres cuartas partes de los ríos de Polonia se encuentran tan contaminados por sustancias químicas, aguas fecales y desechos agrícolas que su agua resulta inadecuada incluso para usos industriales. Otro tanto puede decirse de los ríos de la República Checa y de Eslovaquia. Sofía, capital de Bulgaria, anduvo tan escasa de agua en 1995 que sus habitantes sólo podían abrir el grifo cada dos o tres días. En Moscú, casi la mitad de las cañerías del agua y de las depuradoras son ineficaces o funcionan mal, y, según el Consejo de Seguridad Ruso, el 75 % del agua de los lagos y los ríos de la República es inadecuado para el consumo humano.
En otras partes de Europa, ríos bien conocidos están en claro retroceso. Los 33 cursos de agua más importantes de Inglaterra pierden volumen debido al abuso del agua; la profundidad de algunos de ellos no alcanza en la actualidad un tercio de su profundidad media. Hace un siglo, sólo en Holanda y en Alemania se pescaban anualmente en el río Rin 150.000 salmones, pero en 1958 el salmón había desaparecido. Por otra parte, el desarrollo ha aislado al Rin del 90 % de lo que constituyeron sus llanuras originales de inundación; a ambas márgenes del río se asienta el 20 % de la industria química mundial. Este río recorre algunas de las partes más densamente pobladas e industrializadas de Europa y muchos de los residuos de estas industrias siguen yendo a parar directamente a sus aguas. Hacia el sudeste, la carga de fosfatos y nitratos que transporta el «Danubio azul» se ha sextuplicado y cuadruplicado respectivamente a lo largo de los últimos veinticinco años, con graves perjuicios para el turismo y la pesca de las zonas de su recorrido. En último término, todos estos ríos transportan residuos líquidos hacia el mar, y muchos desembocan en el Mediterráneo. Allí crean un entorno que constituye un verdadero caldo de cultivo para ciertas especies invasoras y letales de algas. Durante los últimos años se ha extendido por el Mediterráneo, al ritmo de cuatro hectáreas por día, un alga letal denominada Caulerpa taxifolia que está amenazando la vida marina a lo largo de toda la costa.
La misma agua de la lluvia ha dejado de ser pura en Europa. Investigadores del Instituto Suizo de Ciencia y Tecnología Medioambientales han informado recientemente que el agua de la lluvia que cae sobre el continente contiene tal cantidad de pesticidas tóxicos que buena parte de la misma resulta peligrosa para el consumo humano. Como en América del Norte, erran parte del agua que se vende embotellada procede de fuentes contaminadas con productos industriales y residuos humanos y animales.
En Canadá, país rico con abundantes reservas de agua, más de un billón de litros de aguas residuales no tratadas van a parar cada año a los ríos y los arroyos. Este volumen cubriría los 7.800 kilómetros del recorrido de la autopista Tmns-Cana-da hasta una profundidad de 20 metros: la altura aproximada de un edificio de seis pisos. Y en los países industrializados como Canadá, las aguas residuales no son ya nunca simples residuos humanos.