Presiones corporativas
Por lo que a la financiación de los servicios del agua en los países no industrializados se refiere, las principales fuentes de financiación son instituciones de crédito internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El FMI actúa como instrumento multilateral de crédito para los bancos centrales de los gobiernos, mientras que el Banco Mundial presta dinero principalmente a los bancos privados. En cualquier caso, las políticas y los programas de ambas instituciones mantienen estrechas relaciones. Esta arquitectura financiera global aparece ulteriormente reforzada por una red de bancos de desarrollo regionales, como el Banco Europeo de Inversiones, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Africano de Desarrollo, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, y el Banco Islámico de Desarrollo. En particular, los señores globales del agua han conseguido utilizar con éxito no sólo el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, sino también la mayoría de los bancos regionales, en sus intentos de controlar los servicios del agua en muchos países no industrializados.
Con el Banco Mundial, hay dos organizaciones al servicio de los intereses de los señores globales del agua. La primera es el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD), que ofrece créditos a los gobiernos y puede imponer condiciones como la privatización de los sistemas públicos del agua. Por ejemplo, en 1999 el Banco Mundial obligó a Mozambique a privatizar sus servicios del agua como condición para obtener un crédito con el que financiar el desarrollo de las infraestructuras y prorrogar el pago de la deuda del país. A través del BIRD, el Banco Mundial trabajó en colaboración con el Banco Africano de Desarrollo y otras agencias de financiación para ofrecer a Mozambique un préstamo de 117 millones de dólares. Como condición de este préstamo del BIRD, Mozambique se vio obligado a privatizar sus servicios del agua, gl beneficiario del contrato a largo plazo fue la empresa Bouygues-SAUR, puesto que SAUR, la empresa del agua propiedad de Bouygues, obtuvo el contrato a largo plazo para los servicios de agua y de salud pública para 2,5 millones de habitantes, que generan unos ingresos cercanos a los 9 millones de dólares cada año. El Banco Mundial ha recurrido a este mismo modelo de financiación en otros muchos países no industrializados. Por ejemplo, en el caso de los servicios del agua en la ciudad de Cochabam-ba (Bolivia), donde una filial de Bechtel obtuvo inicialmente la concesión del servicio. El Banco Mundial notificó al gobierno de Bolivia que la ciudad de Cochabamba tenía que privatizar su servicio público del agua si quería recibir un préstamo de 25 millones de dólares.
Al mismo tiempo, el Banco Mundial financia también directamente a las grandes empresas del sector del agua a través de su Corporación Financiera Internacional. En el caso de los servicios del agua de la ciudad de Buenos Aires, verdadero «buque insignia» de la privatización del agua, Suez y empresas asociadas se comprometieron a invertir 1.000 millones de dólares el primer año. Hasta aquel momento, fue el mayor proyecto de privatización de los servicios de agua del inundo. En realidad, Suez únicamente invirtió 30 millones de dólares. El resto de la cantidad antes citada provino de la Corporación Financiera Internacional y de otras instituciones de crédito. La Corporación Financiera Internacional, del Banco Mundial, aportó al parecer 300 millones de dólares, además de otros 115-250 millones de dólares en forma de préstamo. El capital Estante procedió de otras instituciones financieras interesadas, incluyendo 100 millones de dólares del Banco Internacional de Desarrollo y préstamos de bancos locales argentinos. Suez ha conseguido también fondos de la Corporación Financiera Internacional para otras muchas concesiones de servicio del agua que ha obtenido en el hemisferio Sur, incluidos los de Sao Paulo, en Brasil, y La Paz, en Bolivia. Mientras tanto, volviendo a África, la Corporación Financiera Internacional ha tomado la delantera en un proyecto de un coste estimado de 1.500 millones de dólares para atraer empresas que estén dispuestas a gestionar y financiar el sistema de suministro de agua de Lagos, capital de Nigeria, y en un proyecto de servicios de agua por valor de 800 millones dólares en Ghana. Y en marzo de 2001, la Corporación Financiera Internacional, del Banco Mundial, fue, de acuerdo con las informaciones que nosotros poseemos, el mayor inversor extranjero en un ambicioso proyecto de servicios del agua que Thames Water International, la nueva filial de RWE, debía desarrollar en Tailandia. El valor de la inversión de Corporación Financiera Internacional se ha calculado en aproximadamente 10.000 millones (en moneda tailandesa) (cerca de 225 millones de dólares).
El Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, que ofrece préstamos para inversiones en los sectores público y privado de Europa central y oriental, también ha proporcionado importantes cantidades de dinero en efectivo que ha redundado en beneficio de las grandes empresas del agua. El consorcio encabezado por Vivendi en la privatizada Compañía Municipal de Aguas Residuales de Budapest, por ejemplo, ha recibido del citado Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo un préstamo de 27 millones de euros para re-financiar un 25 % de su participación accionarial. Al decir de Public Services International, representante a escala mundial de los sindicatos del servicio público, esto implica una reducción de los costes de inversión de Vivendi y de sus socios. De esta manera crecen los márgenes de beneficio del consorcio, aunque sin mejorar necesariamente el rendimiento operativo de la compañía misma del agua. En febrero de 2000, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo también concedió a Suez un préstamo de 90 millones de dólares «para penetrar en los mercados del agua de Europa central y oriental» a fin de «beneficiarse del enorme número de proyectos de concesión que pronto saldrán a concurso». Con posterioridad a esa fecha, un proyecto de tratamiento de aguas fecales encabezado por Suez aprobado en la República Checa ha sido financiado en un 70 % por el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo.