Grandes canales

Estos últimos años se han puesto de nuevo de moda métodos más tradicionales de transporte masivo de agua. Nos referimos concretamente a los sistemas de canales. Teniendo en cuenta que actualmente contamos con nuevas tecnologías en el campo de la ingeniería y la construcción, hoy día los canales se proyectan y desarrollan sobre una base transcontinental. Por ejemplo, Suez, el gigante global del agua, proyecta abrir otro canal del estilo del de Suez, esta vez en Europa. Recientemente, la empresa hizo pública su intención de construir una arteria de aproximadamente 258 kilómetros de longitud para transportar, a través de Francia, agua del río Ródano hasta Barcelona, capital de Cataluña.
Aunque en todo el mundo se están proyectando y desarrollando numerosas redes de canales para desplazar agua de forma masiva, en ningún otro sitio se han acariciado sueños de canales tan grandiosos como en América del Norte. Aquí se han diseñado varias redes de grandes canales para desviar cuencas fluviales de su curso natural con el fin de traspasar grandes cantidades de agua de Canadá hacia Estados Unidos. De todos estos proyectos, uno de los más destacados es el denominado literalmente GRAND Canal: Gran Canal para el Reciclaje y el Desarrollo del Norte. De acuerdo con su diseño original, el proyecto del GRAND Canal propone la construcción de un dique a través de la bahía de James, en la zona en que ésta desemboca en la bahía de Hudson (ambas bahías desaguan actualmente hacia el norte), en el norte de Quebec. De este modo se crearía un gigantesco depósito de agua dulce de aproximadamente 80.000 kilómetros cuadrados a partir de la bahía de James y de los 20 ríos que desembocan en ella. Por medio de un sistema de diques, canales, presas, centrales eléctricas y esclusas, el agua sería desviada de ese depósito hacia el sur a través de un canal de 269 kilómetros de longitud, a un ritmo de aproximadamente 282.000 litros por segundo, hasta llegar a desembocar en la bahía Georgiana, en el lago Superior. Desde ahí, el agua sería conducida a través de los Grandes Lagos hacía canales que la desplazarían hasta los mercados del medio oeste americano y del cinturón del sol de Estados Unidos.
La idea del GRAND Canal fue ampliamente difundida a mediados de la década de 1980 por Robert Bourassa, Primer ministro de Quebec, que dirigió la construcción del gigantesco proyecto hidroeléctrico en la bahía de James, y por Simón Reisman, jefe de los negociadores de Canadá que prepararon el Acuerdo de Libre Comercio entre Canadá y Estados Unidos. Antes de ser nombrado jefe de los negociadores de Canadá del tratado de libre comercio, Reisman había formado parte de un grupo de presión —es decir, un lobby— en Ottawa al servicio de Grandco, un consorcio de cuatro empresas que promocionaba el mencionado GRAND Canal de 100.000 millones de dólares. El consorcio Grandco estuvo dirigido por Thomas Kierans, el ingeniero que había desarrollado inicialmente el proyecto y que con el tiempo se convertiría en uno de los máximos gestores del capital de inversión de Canadá. Uno de los principales miembros del consorcio fue Bechtel Corporation, el gigante norteamericano de la ingeniería y la construcción que, más recientemente, se ha convertido en pieza clave en el proceso de privatización del agua. Como negociador comercial, Reisman utilizó al principio la idea de GRAND Canal como niedio para suscitar el interés de Estados Unidos por el mercado libre, declarando: «En mi opinión, el agua es el área más crítica de las relaciones entre Canadá y Estados Unidos para los próximos cien años [...] El hecho de que este problema se afronte un poco más pronto o más tarde y se le dedique poca o mucha atención, dependerá de lo crítica que sea la escasez de agua en Estados Unidos».
Otra propuesta de gran canal fue la de NAWAPA - North American Water And Power Alliance (Alianza Norteamericana del Agua y la Electricidad). Estaba proyectado para transportar agua a granel de Alaska y Columbia Británica, para ser distribuida en 35 Estados de Estados Unidos. Por medio de una serie de grandes presas de nueva construcción, el agua de los ríos Yukón, Peace y Liard quedaría retenida en la fosa de las Montañas Rocosas, un gigantesco pantano de aproximadamente 800 kilómetros de longitud que inundaría casi una décima parte de Columbia Británica. De este pantano arrancaría el canal que uniría Alaska con el estado de Washington, donde sería desviado para suministrar agua, a través de canales y acueductos ya existentes, a clientes de 3 5 Estados norteamericanos. El volumen anual de agua desviada a través de la red de canales NAWAPA equivaldría aproximadamente a la media total anual que vierte la cuenca del río San Lorenzo anualmente.
Proyectado inicialmente por un grupo de empresarios californianos, su construcción habría costado una cifra aproximada de billón y medio de dólares. Aunque tanto el GRAND Canal como la red de canales NAWAPA han sido relegados al olvido, en gran parte porque su elevado coste los hizo financieramente inviables en el momento de ser concebidos, hay señales que indican que pronto podrían ser puestos de nuevo en circulación. En 1991, la revista Canadian Banker lo explicaba así: «La idea de NAWAPA [...] continúa siendo un catalizador potencialmente aterrador de cambio económico y medioambiental». En términos de mercado, será el nivel de las demandas norteamericanas de agua las que determinarán si estos sistemas de canales son financieramente viables o no en el futuro. Sin embargo, los potenciales costes ecológicos de estos faraónicos proyectos son impresionantes. Como escribe Mark de Villiers en su libro Water, sólo el proyecto de NAWAPA «ocasionaría tantos daños al entorno como todas las desviaciones juntas de ríos realizadas en América».
En otros lugares del mundo continúan proyectándose y construyéndose nuevas redes de grandes canales. En China, el colosal proyecto de la presa de las Tres Gargantas incluye un plan para desviar agua del caudaloso río Yangtze hacía Pekín que principalmente persigue intereses industriales y económicos. Diez mil trabajadores están a punto de terminar los trabajos de perforación de una red de 420 kilómetros de túneles. El agua que se desvíe desde el curso medio del río Yangtze llegará a Pekín canalizada o bien a través de una alta cordillera montañosa o bien por un nuevo canal de 1.230 kilómetros de longitud. Según el Instituto de Vigilancia Mundial, para hacernos una idea aproximada de este proyecto tendríamos que pensar en una desviación del curso del río Misisipí en Estados Unidos para solucionar las necesidades hídricas de Washington, D. C. Pero aún hay más. Por diferentes motivos estratégicos, existen por lo visto planes para construir más canales que, como el de Panamá, crucen América Central. Según Andreas Berreda, un cartógrafo y profesor de geografía en la Universidad de México, actualmente hay por lo menos cinco proyectos en elaboración para construir otros tantos canales a través de América Central, principalmente para reforzar la industria naviera, ya multimillonaria, entre Europa y China como parte del nuevo sistema del comercio mundial. Aunque estos canales no han sido diseñados directamente para exportar agua en gran escala, podrían muy bien servir para incrementar los embarques de agua en grandes buques cisterna.

 


Volver al índice de Agua y multinacionales