Los señores del agua

La industria global del agua está dominada hoy día por diez grandes empresas, que se dividen en tres categorías o niveles. El primer nivel está formado por los dos mayores gigantes del mundo, Vivendi Universal y Suez (en otro tiempo Suez-Lyonnaise des Eaux), ambos con sede en Francia. Al contrario que otros países, que tradicionalmente han confiado el suministro de agua a sus respectivos gobiernos, Francia empezó a privatizar el suministro del agua ya a mediados del siglo XIX, en tiempos del emperador Napoleón III. Como organizaciones con ánimo de lucro, tanto Suez como Vivendi sentaron las bases de la industria del agua, se familiarizaron con el mercado del agua y ampliaron sus operaciones a los mercados de sus patrias de origen. Juntas, ejercen un control monopolístico sobre el 70 % del actual mercado mundial del agua. Suez opera en 130 países y Vivendi en más de 90. Aunque Vivendi es el mayor de los dos gigantes del agua y declara ventas anuales superiores a las de su rival debido principalmente a la variedad de campos en que actúa y a que goza de una base más amplia de clientes en Francia, Suez suministra agua a muchas más personas (cerca de 110 millones) en todo el mundo. De los treinta contratos para el suministro de agua firmados por grandes ciudades a mediados de la década de 1990, veinte fueron para Suez.
El segundo nivel está integrado por cuatro corporaciones o consorcios con actividades de suministro de agua que están (o han estado) muy bien posicionados para desafiar el monopolio del mercado de los dos titanes: Bouygues-SAUR, RWE-Thames Water, Bechtel-United Utilities, y Enron-Azurix. El primer contendiente, Bouygues, con sede en Francia, opera actualmente en 80 países a través de su filial del agua, SAUR. El segundo contendiente, el gigante eléctrico alemán RWE, ha comprado Thames Water y de este modo ha pasado a ocupar una posición desde la que podría empezar a desafiar tanto a Suez corno a Vivendi. De manera parecida, la asociación entre Bechtel, el conglomerado de ingeniería con sede en Estados Unidos, y United Utilities de Gran Bretaña, que suministra agua a más de 28 millones de personas, podría ampliar el campo de operaciones de ambas empresas. Y hasta que recientemente se desprendiera de las acciones que tenía en Azurix, una filial dedicada a la industria del agua en Estados Unidos, la corporación norteamericana de energía Enron parecía dispuesta a plantear un verdadero desafío en este terreno.
El tercer grupo está formado por un pequeño número de empresas de tamaño más reducido que, a pesar de haber desarrollado considerablemente su capacidad y pericia técnicas, no están en condiciones de convertirse por sí mismas en la vanguardia de la industria mundial del agua. Este grupo incluye tres empresas británicas y otra con sede en Estados Unidos. El grupo británico lo forman Severn Trent, Anglian Water, y el grupo Kelda, conocido anteriormente como Yorkshire Water. Las tres empresas británicas se afianzaron durante el gobierno de Margaret Thatcher, después de que en la década de 1980 se privatizara el servicio inglés del agua. Juntamente con Thames Water y United Utilities, estas empresas han acaparado el mercado en el Reino Unido. El cuarto miembro de este grupo es la norteamericana American Water Works Com-pany, que recientemente ha ampliado su campo de acción con la compra de Azurix.
Las corporaciones que integran los grupos primero y segundo poseen importantes ramificaciones industriales que operan en campos que van desde la electricidad y el gas hasta la construcción y los espectáculos. Sólo las empresas del tercer grupo se centran casi exclusivamente en los servicios del agua, aunque todas ellas pretenden ofrecer una amplia gama de servicios técnicos. En relación con el agua, las prestacio-nes de estas empresas suelen abarcar cuatro tipos de servicios: 1) suministro y derroche del agua; 2) instalaciones para el tratamiento del agua; 3) construcciones e ingeniería relacionadas con el agua; 4) tecnologías innovadoras, por ejemplo, en el campo de la desalinización. Para poner a punto su capacidad en estos terrenos, las empresas de la industria del agua han utilizado diversas estrategias, incluida la adquisición de filiales en cada una de estas áreas, la asociación formal con otras empresas y la constitución de empresas conjuntas con otras corporaciones para la realización de proyectos específicos.
Al mismo tiempo, cada uno de estos proveedores trata de asegurar su presencia en los mercados internacionales. Ya hemos descrito las actuaciones internacionales de Suez y Vivendi; Bouygues abastece a más de 25 millones de personas en más de 30 países a través de su filial SAUR, y Enron ha intentado hacer negocios con el agua en México, Brasil y el Reino Unido, además de en Estados Unidos y Canadá. Con la compra de Thames Water, RWE se ha introducido en el Reino Unido y Australia, así como en varios países de Asia, Oriente Medio, América Latina y partes de Europa del este. Y aunque algunas regulaciones de alcance nacional en el Reino Unido han limitado hasta cierto punto las actuaciones internacionales de las empresas británicas del agua, Anglian Water suministra agua a más de 7,2 millones de personas en cinco continentes, mientras que el grupo Kelda continúa operando en China, Alemania, Canadá y Holanda.
Estas expansiones geográficas toman diferentes formas. En algunos casos, dan lugar o bien a asociaciones público-privadas o bien a empresas conjuntas con otras instituciones en la región donde se van a responsabilizar de los servicios del agua. Por ejemplo, en 1999 Vivendi y RWE formaron un consorcio para hacerse cargo de los servicios del agua de medio Berlín, lo que constituyó la mayor privatización realizada hasta en tonces en el sector del agua de Alemania. Los principales protagonistas de la industria del agua recurren a menudo a otra estrategia, consistente en comprar acciones de una empresa que ya opera en la región, adquirir una participación que le permita controlarla, y gradualmente convertirla en su filial. Esto es precisamente lo que hizo Suez cuando, en 1999, compró en Estados Unidos el 70 % restante del capital de United Water Resources después de haber adquirido el 30 % en 1994. En otras ocasiones, las grandes compañías compran en su totalidad pequeñas empresas para desarrollar nuevas tecnologías, como los programas de investigación y diseño (Research and Design Programs) en el campo de la purificación y filtración del agua.
Sirviéndose de alguno de estos métodos, o de todos ellos, la industria global del agua ha conocido recientemente una época de extraordinario crecimiento y expansión. En ello han influido diversos factores. En primer lugar, el crecimiento ha estado impulsado por la actitud de los accionistas de exigir siempre mayores beneficios y dividendos. De esta manera, las grandes compañías del agua no sólo han ampliado su radio de acción al mercado internacional, sino que además han gozado de nuevas oportunidades de negocio con un valor añadido al comprar más empresas. En segundo lugar, a la hora de financiar las actuaciones de las empresas del agua en los países no industrializados del Sur, el Banco Mundial anima a la formación de empresas conjuntas, o a la asociación con otras compañías, siempre que sea necesario reforzar la capacidad técnica de una empresa para afrontar sus compromisos. Finalmente, el crecimiento de las grandes corporaciones del agua obedece también a los numerosos vínculos internacionales que estas empresas tienen con gobiernos, partidos políticos, bancos e instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.


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