Presiones corporativas
Los grandes actores corporativos en la industria global del agua no han dejado nada al azar. Saben muy bien que han de fomentar tanto la privatización como las exportaciones de agua en el contexto de la economía global. Las instituciones fundamentales al servicio del gobierno de la economía global —Organización Mundial del Comercio, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional— ofrecen el indispensable respaldo legal y financiero necesario para organizar un mercado global del agua. Otro factor de primer orden que le permitirá alcanzar sus objetivos a la industria global del agua es implicar en el tema a los gobiernos de los países clave. Re-becca Mark, antigua directora ejecutiva de Azurix, lo expresó así: «Nos van a tener siempre a la vista». Para llevar a cabo estas estrategias, los grandes actores corporativos comprendieron que necesitaban desarrollar mecanismos de presión política. En consecuencia, poco a poco se ha ido estableciendo una red integrada de grupos de opinión —o lobbies—,
asociaciones profesionales y la correspondiente maquinaria política.
En 1992, dos acontecimientos sentaron las bases para el establecimiento de una red de agencias internacionales del agua: la Conferencia Internacional sobre el Agua y el Medio Ambiente, celebrada en Dublín, y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED), celebrada en Río de Janeiro. Concretamente, han surgido tres agencias interrelacionadas: la Asociación Global del Agua, el Consejo Mundial del Agua, y la Comisión Mundial sobre el Agua para el siglo XXI. A primera vista, estas agencias internacionales del agua son todas ellas neutrales, porque en teoría fueron creadas para facilitar el diálogo entre las diversas partes implicadas y para instaurar una gestión más sostenible de los recursos del agua. Sin embargo, un examen más cuidadoso revela que estas agencias promueven la privatización de los servicios del agua y la exportación de recursos hídricos al establecer estrechos vínculos con corporaciones globales del agua e instituciones financieras.
La Asociación Global del Agua se fundó en 1996 para «apoyar a los países en una gestión sostenible de sus recursos hídricos». Su principio operativo es el reconocimiento de que el agua es un «bien económico» y «tiene un valor económico en todos sus usos contrapuestos». Este principio básico inspira los principales programas de la Asociación Global del Agua para reformar los sistemas del suministro de agua y la gestión de los recursos hídricos en países de todo el mundo. El presidente del comité directivo de la Asociación Global del Agua es Ishmail Serageldin, vicepresidente del Banco Mundial. La asociación tiene una doble fuente de financiación: por una parte, las agencias gubernamentales de asistencia de países como Canadá, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Suecia, Suiza y el Reino Unido; por otra parte, agencias financieras internacionales como el Banco Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y la Fundación Ford.
El Consejo Mundial del Agua, fundado también en 1996, se entiende a sí mismo como un grupo de expertos en política cuya tarea principal es la de ofrecer ejecutivos bien informados y asistencia sobre los problemas globales del agua. Sus grupos, de 175 miembros, incluyen destacadas asociaciones profesionales, corporaciones globales del agua, organizaciones de las Naciones Unidas, ministerios del agua del gobierno e instituciones financieras, así como representantes de organizaciones gubernamentales, políticos, científicos y medios de comunicación, Juntamente con la Asociación Global del Agua, el Consejo Mundial del Agua ha desempeñado un papel clave en la organización del segundo Foro Mundial del Agua en La Haya el año 2000 para promover la colaboración empresarial de los sectores público y privado como única solución a la crisis global del agua. El Consejo Mundial del Agua respaldó también el informe sobre la «visión mundial del agua» (World Water Vision), en el que 85 individuos y grupos (muchos de ellos claramente vinculados con empresas globales del agua e instituciones afines) delinearon un programa para la privatización del agua.
La tercera agencia creada con el fin explícito de fomentar el uso sostenible de los recursos hídricos fue la Comisión Mundial sobre el Agua para el siglo XXI, instituida en 1998. Dirigida por Ishmail Serageldin (del Banco Mundial y al mismo tiempo presidente del comité directivo y vicepresidente del Banco Mundial), la Comisión está integrada por 21 personalidades eminentes de todo el mundo. La Comisión Mundial sobre el Agua recibe el apoyo oficial de los gobiernos de Canadá y de Holanda, así como de las principales agencias de las Naciones Unidas competentes en temas relacionados con el agua: la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Programa para el desarrollo de las Naciones Unidas (UNDP), la Organización Je las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Cabiente (UNEP), la Organización Mundial de la Salud (OMS), y la UNICEE Si tenemos en cuenta que la Comisión mantiene contactos directos con la Asociación Global del Agua y con el Consejo Mundial del Agua, es probable que el teína de la comercialización de los recursos y servicios hídricos constituya un factor de primer orden en su visión para el siglo XXI.