Superpetroleros

La idea de utilizar superpetroleros para exportar agua en gran escala ha ido ganando adeptos, especialmente en América del Norte. Estos embarques se envían en gigantescos superpetroleros, diseñados originalmente para transportar petróleo y, si la iniciativa tiene éxito, algunas navieras transportarían petróleo y agua. Como explica Richard Bocking, especialista canadiense en cuestiones del agua, sus superpetroleros descargarían petróleo en el viaje de ida y transportarían agua en el viaje de retorno. Según el subdirector general de Water and Waste-water Utility de Anchorage (Alaska), el primer cargamento de agua exportado desde Estados Unidos parece haber sido un buque cisterna alquilado por el grupo industrial japonés Mitsubishi. En 1995, este buque, alquilado por Mitsubishi para transportar a otros países derivados del petróleo, cargó casi ocho millones de litros de agua en Eklutna (Alaska) para transportarlos en su viaje de vuelta a Japón.
Cargados de agua, estos superpetroleros estarían probablemente en condiciones de operar a lo largo de la costa del Pacífico durante todo el año de acuerdo con un plan riguroso; se desplazarían por mares traicioneros y probablemente dejarían tras de sí importantes daños ecológicos. En palabras de Bocking, «estos gigantescos buques cisterna seguirían tortuosos caminos cerca de la costa, maniobrando alrededor de islas y arrecifes en zonas donde apenas se cuenta con sistemas modernos de dirección del tráfico marítimo [...] Por estas aguas se desplazan habitualmente manadas de ballenas asesinas. Junto con pesquerías comerciales y deportivas, aquí tiene lugar la freza que sustenta toda la industria comercial de ostras de la costa de Columbia Británica». Para Bocking, el peligro reside en el hecho de que los enormes depósitos de combustible de estos superpetroleros «están llenos de fuel oil número 6 (en terminología inglesa: Bunker C), el tipo de petróleo más dañino en términos medioambientales. Si a las corrientes, los vientos, las rocas y los arrecifes añadimos su apretada agenda de embarques, el escenario para la tragedia en gran escala está servido».
Antes de que el gobierno de Columbia Británica prohibiese en 1993 las exportaciones de agua a granel, diversas compañías habían elaborado ya sus propios planes para transportar agua en superpetroleros a lo largo de la costa del Pacífico. Entre esas compañías habría que mencionar a Western Canadá Water, Snow Cap Water, White Bear Water y Multinational Resources. Uno de los proyectos pretendía involucrar a una empresa de Texas que estuviese dispuesta a pagar una flota de entre 12 y 16 de los mayores superpetroleros del mundo (500.000 toneladas de peso muerto), que trabajarían de manera ininterrumpida. Con arreglo a un contrato, el volumen anual que debía embarcarse con destino a California equivalía al consumo total anual de la ciudad canadiense de Vancouver. Ahora, tras el cambio de gobierno que se ha producido en Columbia Británica, muchos temen que se retire el decreto que prohibe la exportación de agua y se abra la puerta a los embarques de agua a granel en superpetroleros que recorren la costa del Pacífico.
Mientras tanto, Alaska fue la primera jurisdicción del mundo que ha permitido la exportación comercial de agua a granel. El potencial de Alaska en el campo de la exportación de agua se considera colosal. Según el punto de vista de Alaska Business Monthly, una publicación partidaria de la exportación, en Sitka (Alaska) se podría llenar un buque cisterna con capacidad para 3.785.000 litros cada día, lo que sin embargo representaría menos del 10 % del volumen de agua que actualmente se utiliza en la región. En Eklutna, también en Alaska, se calcula que la capacidad exportadora podría alcanzar los 113 millones de litros cada día. El ya citado Alaska Business Monthly afirma: «Todo el mundo está de acuerdo en que el agua puede convertirse en artículo de exportación de Alaska durante el siglo XXI, y muchas comunidades, desde la isla Annette hasta las Aleutianas, están pensando en abrir el grifo».
Por ejemplo, Global H2O, una compañía con sede en Canadá, ha firmado un acuerdo con la ciudad de Sitka para exportar cada año cerca de 69.000 millones de litros de agua de glacia a China, donde será embotellada en una de las «zonas de mercado libre» de ese país, que explotan ampliamente el trabajo barato. Con el fin de transportar el agua a granel de Sitka hasta los mercados de China y otros lugares, Global H2O ha establecido una «alianza estratégica» con Signet Shipping Group, una firma norteamericana con sede en Houston, Texas, que posee una flota de superpetroleros. Se espera que cada superpetrolero (50.000 toneladas de peso muerto) de Signet esté en condiciones de transportar más de 330 millones de litros. Global H2O también ha hecho un contrato con Singapur. En junio de 1998, Fred Paley, director ejecutivo de Global H2O, afirmó: «Para suministrar agua a Singapur de forma regular estamos considerando la posibilidad de acondicionar los superpetroleros monocascos que la industria del petróleo vaya destinando al desguace».
No es seguramente ninguna casualidad que el hombre que inició en Alaska la política de las exportaciones del agua haya seguido ahora la tendencia general del mercado creando su propia compañía exportadora de agua. En su calidad de director del Agua de Alaska, Rick Davidge fue el responsable de la comercialización del agua del Estado y fijó el marco político que permitió la exportación de agua. Anteriormente había trabajado en el Departamento de Interior de Estados Unidos como presidente del Grupo de Política Agrícola Federal y había sido uno de los asesores más importantes para ambos gobiernos, el Federal y el del estado de Alaska, en los trabajos de limpieza del vertido de petróleo del buque Exxon Valdez. También había formado parte de la subcomisión del presidente Reagan como subsecretario para Pesca, Fauna y Flora y Parques. Alejado de las responsabilidades de gobierno, Davidge se pasó al sector privado y con el tiempo creó su propia compañía, llamada Alaska Water Exports. En 1999 formó el
consorcio de empresas World Water, S. A., que incluye la japonesa NYK Line (Nippon Yusen Kaisha), la mayor naviera ¿el mundo, con más de 700 barcos, entre ellos una flota de superpetroleros.
Sin embargo, tanto Global H2O como World Water tienen prohibido actualmente transportar agua de los glaciares de Alaska hacia California, Atizona y otras regiones secas de Estados Unidos en virtud de la Jones Act. En Estados Unidos, el transporte por barco de bienes desde un puerto de Estados Unidos hasta otro puerto de la misma nación está sujeto a una estipulación de la Jones Act que insiste en la utilización de barcos de Estados Unidos tripulados por marinos norteamericanos. En este sentido, ni Global H2O ni World Water cumplen todas estas condiciones. Por esta razón, aunque pueden utilizar superpetroleros para transportar suministros de agua dulce de Alaska hasta China y el Oriente Medio, en las actuales circunstancias no se les permite transportar agua a granel hacia Los Angeles o San Diego.
Sin embargo, Alaska no es la única base norteamericana que puede surtir de agua dulce a los superpetroleros que la transportan de una parte a otra del mundo. En la primavera de 1998, el gobierno de Ontario aprobó el plan propuesto por Nova Group, una empresa canadiense de exportación, para embarcar en buques cisterna millones de litros de agua del lago Superior con destino a Asia. Sin embargo, esta aprobación fue anulada tras las enérgicas protestas de la Comisión Conjunta Internacional y de personas individuales que vivían en los alrededores de los Grandes Lagos a ambos lados de la frontera que separa Canadá y Estados Unidos. A continuación, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Madeleine Albright, hizo pública una queja oficial, declarando que Estados Unidos compartía la jurisdicción con Canadá sobre el lago Superior. En otra zona de Canadá, la compañía McCurdy Group ha solicitado que se le reconozca el derecho a exportar 52.000 millones de litros al año del incontaminado lago Gisborne, sitúado en una zona salvaje de Terranova. La compañía espera embarcar el agua en superpetroleros con destino a los mercados de Oriente Medio.

 


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